lunes, 7 de agosto de 2017

Una victoria inexplicable

El Nottingham Forest derrotó (1-0) al Millwall en el partido de la primera jornada de Championship que ambos disputaron en City Ground gracias a un gol del escocés Barrie McKay en la primera parte. Tres puntos, y gracias. Poco más puede decirse de una victoria que fue tan injusta como sufrida para los de Nottingham. Los aciertos de Jordan Smith, la increíble falta de puntería de los jugadores del Millwall, que parecían presa de un hechizo confundus cuando se acercaban a la portería del Forest, y un gol anulado al Millwall de manera bastante discutible ayudaron a que el Forest acabase ganando el partido sin saber muy bien cómo.

Pero como suele decirse, los goles no se merecen, los goles se marcan. Y eso fue cosa de Barrie McKay, el mejor de largo en el Forest. Una galopada del ex jugador del Glasgow Rangers mediada la primera parte acabó con un disparo seco desde la frontal del área que entró pegado al palo. Demasiado premio para un equipo local que en ningún momento supo hacerse con el ritmo del partido y sucumbió a los nervios, la presión y el juego vertical del Millwall. 
 
El partido representaba el comienzo de una nueva era para el Nottingham Forest tras la venta del club al millonario griego Evangelos Marinakis. Tras un verano de reconstrucción, tanto en las oficinas como sobre el césped, la ilusión ha vuelto a orillas del Trent. City Ground colgó el cartel de “no hay billetes” para presenciar este nuevo nacimiento del Forest tras los años caóticos de su anterior dueño, el kuwaití Fawaz Al Hasawi. Pero lo que se encontraron sobre el césped fue otra vez un equipo dubitativo en defensa e incapaz de mantener el balón ante la presión del rival y que deja muchísimos huecos en el repliegue defensivo. Sólo la falta de acierto del Millwall junto a los esfuerzos heroicos de Worrall, Mancienne y Smith impidieron una derrota.

La transición ofensiva tampoco estuvo excesivamente acertada, pero dejó detalles más esperanzadores para el futuro. Vaughan saca el balón de manera muy aseada, pero estaba demasiado sólo. Por delante, Barry McKay fue sin duda el mejor. Hábil con el balón, directo y veloz, es muy difícil quitarle la pelota en carrera. Es, además, muy disciplinado tácticamente. En la segunda parte, con la salida de Chris Cohen y el jovencísimo Kieran Dowell, el Forest cuidó más la posesión. Dowell, recién cedido por el Everton, dio muestras en tan sólo 20 minutos de sus posibilidades. Como McKay, tiene un trato exquisito del balón. Sabe conducirlo pero, sobre todo, sabe buscar la asociación con sus compañeros. Tiene pinta de jugón y es que, como decía Andrés Montes, los jugones siempre sonríen. Dowell, recién llegado al equipo, demostró un desparpajo y una calidad insólitos para sus 19 años. Con él en el campo el Forest tuvo más criterio y, si juega de manera habitual, el equipo propondrá mucho más fútbol.

Al final, con el equipo nervioso y replegado en su área, los balones largos del Millwall, incluso de saque de banda, causaron estragos en la defensa roja. Mark Warburton cambió el esquema para jugar con tres centrales y recuperó algo el control, pero aun así sufrió hasta el mismo pitido final. Mucho ha de mejorar el Forest en esta nueva era del club porque, de momento, mantiene los mismos problemas con que acabó la temporada pasada.