lunes, 12 de noviembre de 2012

Un partido en quince metros


El Nottingham Forest consiguió sacar un empate (2-2) en su visita liguera al Leicester City gracias a los goles de Adlene Guedioura y Simon Cox (de penalti), que igualaron los tantos de Elliot Ward en propia puerta y David Nugent para los locales. Casi más importante que los goles marcados, sin embargo, fueron los esfuerzos defensivos a la desesperada que mantuvieron al Forest a flote ante las acometidas ofensivas del Leicester. Una vez más, esos misterios del fútbol. Si en casa ante el Middlesbrough los de Nottingham merecieron mucho más que un empate sin goles, este soleado sábado en Leicester serán los hombres de Nigel Pearson quienes se pregunten cómo demonios dejaron escapar por dos veces su ventaja en el marcador.

El Leicester City demostró por qué es uno de los favoritos al ascenso. Lo tiene casi todo. Una de las mejores parejas de centrales del campeonato, Morgan y Whitbread, acompañada por Danny Drinkwater, un centrocampista todoterreno de esos que tienen tanta energía que nunca acaba deshidratado a pesar de cubrir metros y metros durante el partido. Drinkwater rebaña balones en defensa con la misma facilidad que lanza a sus compañeros al ataque. En el aspecto ofensivo el Leicester fue también una fuerza difícil de domar. David Nugent ganó la espalda de los centrales del Forest con excesiva facilidad. Pero fue sobre todo la velocidad del francés Knockaert lo que más dolores de cabeza dio al Forest. Tanto en la banda como dibujando diagonales, Knockaert fue el mejor jugador del partido. Muy difícil de parar en velocidad, también tiene buena visión del juego. Suyo fue el pase que Nugent aprovechó para marcar el segundo gol del Leicester con un delicado globo por encima de Camp. 

En realidad, la diferencia entre ambos equipos se resumió en quince metros. La distancia que la defensa del Leicester sí adelantó su línea, comprimiendo el juego y presionando con insistencia a Gillet y Guedioura. Por el contrario, la zaga del Forest reculó con demasiada facilidad, dejando esos preciosos quince metros a jugadores rápidos y habilidosos que supieron aprovecharlos. Parece un detalle sin importancia. No es mucho más de diez pasos, pero en esa pequeña franja de terreno fraguó el Leicester su superioridad.

Desprovisto del balón y ante una marea ofensiva, el Forest tuvo que recurrir a la heroica. Y le salió bien. Dos paradas de Camp, un balón que sacó Ward en la línea compensando su autogol, y un despeje de Reid de cabeza bajo palos, todos en la segunda parte, permitieron al Forest mantener el empate. 

Eso y los toques de calidad. Este Forest no es el del pelotazo de Cotterill de la temporada pasada. Tiene jugadores como Cox o Sharp, y del banquillo salen suplentes como Jenas. El jugador cedido por el Tottenham disputó casi toda la segunda parte y demostró que en esta categoría tiene talento y visión suficientes para ser una pieza fundamental del Forest en cuanto recupere la forma física para jugar noventa minutos. El salto de calidad le permite al Forest empatar partidos que antes perdía. Podrá naufragar en defensa, pero siempre puede crear algo. Y así fue en la primera parte, cuando Cohen y Cox jugaron una buena pared por la banda, con un centro al área que remató Guedioura de forma precisa. Cuatro toques, un gol. No hace falta más. 

Y luego llegó el penalti. En Nottingham casi no se acuerdan de qué ocurre cuando el árbitro decreta la pena máxima. Lo normal cuando al equipo no le han pitado ningún penalti en catorce meses. En una de las escasas incursiones en el área, Sharp controló el balón y Whitbread se lanzó a sus pies. ‘¡Tocó el balón¡ ¿Cómo es posible que entre cuatro árbitros no lo vean?’ bramó en la sala de prensa Nigel Pearson, el entrenador con cara de pocos amigos del Leicester. Sí, Pearson no se equivoca, Whitbread tocó el balón. Pero se olvida de comentar que por el camino se llevó la pierna de Sharp, haciendo tijera y derribándolo. Puede que en Nottingham no se acuerden de qué es un penalti, pero el árbitro lo tuvo claro y acertó. Como lo hizo Simon Cox, que marcó desde el punto burlando la estirada de Schmeichel. 

Un empate que sabe a victoria en Nottingham y posiblemente a derrota en Leicester. Una vez más, otro de esos días en que los dioses del fútbol, caprichosos, se alinean para dar vuelta a la lógica e incluso al juego. Y es que al fútbol  puede jugarse de multitud de maneras, por más que a muchos profetas les duela. Al final todo acaba decidiéndose en detalles, en escasos quince metros.

3 comentarios:

Deivid dijo...

Sencillamente genial lo de Drinkwater...jeje. Veo que podeis estar contentos con el punto por lo que yo tambien. A ver si Jenas coge el ritmo como dices y le veis más...tanto como para quedaroslo en propiedad.

Un saludo

cityground dijo...

Ya tenemos enviados especiales hasta en los desplazamientos, gracias al amigo Borja.

Esta vez el empate sabe mucho mejor que contra el Boro, el Leicester tuvo mas ocasiones y con 2-1 nos perdono la vida. Pero el equipo supo resistir y sacar un punto. El penalti me parece claro, puede tocar balón pero el defensa hace la tijera con la otra pierna y lo derriba, para uno que nos pitan. El 1º gol del Forest es una jugada muy bonita. En el gol del Nugent nos cogen muy fácil la espalda a los centrales.

El sábado contra el Sheffield Wednesday hay que volver a ganar en casa que ya toca.

BG dijo...

Aún tenemos mucho que mejorar. El Milwall y el Leicester nos han creado demasiadas oportunidades. Tres partidos sin ganar por el momento. Una racha que hay que romper el sábado.