El Aston Villa derrotó (2-1) al Nottingham Forest en el “Derby de las Copas
de Europa” (más que en cualquier duelo londinense, por ejemplo) que ambos
disputaron el sábado en Villa Park. Un gol de Adomah y otro de Connor Hourihane
dieron la vuelta al tanto de Daryl Murphy para el Forest.
El resultado empañó una soleada tarde de fútbol en las afueras de
Birmingham. Casi 3.000 seguidores del Forest se desplazaron hasta la capital de
las West Midlands y disfrutaron del previo en los pubs cercanos al estadio,
amenizado por cerveza, sidra y cánticos que celebraron el gol del Birmingham
City en Pride Park y abuchearon la igualada de los carneros poco después. Ese
gol del Birmingham posiblemente fuese la mayor alegría de la tarde. Así están
las cosas últimamente. El buen ánimo de los seguidores del Forest les llevó a
cantar, a pleno pulmón “Oh Nottingham is full of fun”, lo que ciertamente no
pudo decirse del juego de su equipo. Quizás en los peores 45 minutos que se le
recuerdan a los doble campeones de Europa esta temporada, un Forest pedestre,
sin tensión y con la misma pasión desmedida que Luna Lovegood acabó
desesperando a su afición. Tanto pase horizontal bien parecía un
limpiaparabrisas más que un equipo de fútbol.
Y no es que el Aston Villa dictase una lección magistral de fútbol. Los de
Steve Bruce se limitaron a jugar al choque y a aprovechar los errores del
Forest. El Aston Villa, que sin duda ha visto mejores momentos en su historia,
es ahora un conjunto físico y rápido. Adomah y Kodja se mueven con soltura y
sus diagonales entre líneas fueron un problema constante para la defensa del
Forest. De una de ellas, de hecho, llegó el primer gol de los locales al cuarto
de hora de juego.
Sin embargo, a pesar de todos sus problemas, el Forest resistió conectado
la partido. Si algo tiene el equipo es su capacidad de sufrir. Es difícil verlo
desplomarse dándose por vencido, lo que es de agradecer.
Durante el descanso la charla de Mark Warburton insufló algo de ánimo al
equipo, que salió mejor dispuesto en la segunda parte. Lo que no sabemos es si
Liam Bridcutt pudo enterarse de los detalles, puesto que un ataque repentino de
diarrea lo envió a hacer compañía al Sr Roca y no pudo volver al terreno de
juego hasta el minuto dos de la segunda parte. Tal debieron ser los
retortijones del ex jugador del Leeds que el Forest jugó dos minutos con diez
hombres.
Ya con Bridcutt recuperado y sobre el césped, el Forest se fue entonando.
Una presión más avanzada y un juego más vertical empezaron a empujar al Aston
Villa hacia su área. Una vez más fue el irlandés Daryl Murphy el que rescató el
equipo. Recibió el balón a unos diez metros del área, pero con potencia y
decisión se deshizo él solo de tres defensas y remató con precisión a la
derecha del portero. El gol coincidió con la salida al campo de Ben Osborn. El
canterano fue, junto a Murphy, el mejor del equipo una vez más.
Fue salir Osborn y el Forest recuperó ritmo, verticalidad y frescura.
Osborn es a menudo acusado por los aficionados del Forest de falta de calidad.
Es cierto que tiene tendencia a perder el balón, pero porque es de los pocos
que se atreve a intentar pases verticales que rompan líneas. Osborn es uno de
los mejores jugadores de la plantilla, por calidad y por trabajo. Sin él, el
Forest baja muchísimo como quedó bien claro en Birmingham.
Pero por todo el buen trabajo de Osborn, Dowell y Murphy, de nuevo un fallo
defensivo condenó al Forest. Es demasiado fácil marcarle gol a este Forest. Un
problema que puede acabar condenando al equipo y al entrenador como no lo
solucionen pronto. Esta vez fue una barrera mal colocada ante una falta
relativamente lejana que se disponía a chutar Connor Hourihane. El disparo no
tuvo más que evitar la barrera por un lado y se coló, raso, por la derecha de
Jordan Smith. Y así, una vez más, el Forest volvió a mandar al garete el buen
trabajo de la segunda parte. Posiblemente mereciera el empate el Forest, que
luego tuvo ocasiones para marcar un segundo gol. Pero no pueden darse estas
ventajas a los rivales. El Forest se lo pone demasiado fácil a los equipos
porque comete errores defensivos básicos. No puede recibir tantos goles, y
sobre todo no debería recibirlos en situaciones tan elementales.
Son ya cuatro derrotas en cinco partidos para el Forest y el nerviosismo
empieza a asomar entre los aficionados. Al final, la cerveza, la sidra y las
hamburguesas acabaron atragantándose en la visita a Birmingham. Hay que
mantener el optimismo, sin embargo. Aunque el equipo, sin duda, decepcionó en
la primera parte, en la segunda dio mucha más pelea (diarrea de Bridcutt incluida) y, sobre todo, volvió a jugar bien al fútbol. Es necesario mantener
ese nivel y erradicar los fallos defensivos.
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